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Panorama general: qué busca hoy el sector HORECA y las bebidas
En 2026 la agenda de envases sostenibles para el canal HORECA y el sector de bebidas se articula en torno a tres demandas claras: reducción de residuos, reutilización/recuperabilidad y trazabilidad. Según el informe de Sustainable Packaging Coalition, los operadores (restauración, hoteles y cafeterías) y las marcas de bebidas buscan soluciones que reduzcan costes operativos, mejoren la experiencia del cliente y cumplan marcos regulatorios cada vez más exigentes. Esa combinación de presión normativa y del consumidor está acelerando modelos reutilizables (refill/redelivery), sistemas de depósito y retorno (DRS) y packaging diseñado para circularidad real.
Además, según Makreo, la digitalización del envase (etiquetas inteligentes, QR para trazabilidad y certificación) se confirma como una palanca clave: ayuda a comunicar información de origen, impacto y fin de vida al canal HORECA y al consumidor final, mejorando la transparencia y la confianza.
Tendencias concretas que dominan 2026
1. Reutilizar y rellenar: modelos que recuperan valor en HORECA
Los esquemas de refill y sistemas retornables siguen ganando fuerza por dos razones: reducen residuos y costes logísticos (menos embalaje por unidad vendida) y ofrecen oportunidades de branding sostenible para establecimientos. Países y regiones están implementando pilotos y regulaciones que favorecen la reutilización, por lo que las cadenas HORECA están evaluando cómo integrar envases retornables en su operativa diaria.
2. Refill y DRS (deposit return schemes) para bebidas
El auge de los DRS —ya implementados o pilotados en varios países— está cambiando la gestión del envase en bebida. Sistemas bien diseñados aumentan las tasas de recogida y mejoran la calidad del material reciclado; además, incentivan modelos locales de recuperación que benefician a la cadena de valor regional. Estos esquemas afectan especialmente a bebidas envasadas para consumo en movilidad o take-away.
3. Requisitos regulatorios más estrictos: “reciclable para 2030”
A nivel europeo, las reformas de la legislación de envases exigen una clara mejora en la reciclabilidad y la reducción de material innecesario. La nueva regulación obliga a diseñar packaging que se pueda recuperar y reutilizar, y establece objetivos de contenido reciclado para plásticos en fases posteriores. Esto impulsa a marcas e industriales a rediseñar envases y cadenas de suministro.
4. Materiales y diseño orientados a la circularidad, no al marketing
En 2026 se separa la comunicación del impacto real: el mercado demanda pruebas objetivas (LCA, certificaciones, pruebas de compostabilidad/reciclabilidad) y penaliza claims vacíos. El diseño funcional (menos capas, etiquetado claro, simplificación de materiales) se impone frente a soluciones que solo buscan apariencia “eco”.
5. Transparencia y trazabilidad para el consumidor Horeca
Clientes y distribuidores exigen trazabilidad: saber origen, gestión de fin de vida y pruebas de reducción de huella. Tecnologías como QR y blockchain en etiquetado ayudan a credibilizar mensajes y facilitan la comunicación en el punto de venta HORECA.
¿Qué buscan las marcas de bebida en 2026?
Para las cerveceras, especialmente las artesanales, la prioridad es localidad y narración: el envase debe poder comunicar el origen y alinearse con prácticas sostenibles de producción, según Accio. Esto explica la adopción de soluciones que permitan personalización, reutilización y trazabilidad del origen del insumo. Además, la demanda de los consumidores por marcas responsables impulsa inversiones en embalajes que ofrezcan historias de territorio y reducción de impacto.
Las marcas de refrescos, por su parte, equilibran economía de escala y sostenibilidad: buscan envases que mantengan costes bajos y, al mismo tiempo, cumplan requisitos de reciclabilidad y contenido reciclado, según PMMI.
En ambos subsectores, la innovación en diseño y las alianzas con gestores locales (reciclaje, limpieza, compostaje) se vuelven estratégicas.
Foodservice y HORECA: eficiencia operativa y cumplimiento en primera línea
El artículo de Gráficas Lersi, demuestra que en hostelería y restauración, las necesidades operativas (almacenamiento, rapid turnover, control de stock) condicionan la elección de envase: la sostenibilidad debe ser compatible con la practicidad. 2026 muestra un crecimiento en envases que facilitan el apilado, reducen peso y simplifican la segregación en origen para mejorar la recuperación. Además, la profesionalización del packaging para foodservice implica mayor inversión en materiales pensados para reciclaje o retorno.
Profundización: implicaciones para el sector lácteo
El sector lácteo presenta tensiones particulares: la seguridad alimentaria es clave y los envases deben garantizar barreras higiénicas y conservación. Aun así, las tendencias 2026 empujan a los operadores lácteos a explorar formatos retornables, sistemas de refill y envases cuyo diseño facilite reciclaje. Además, la presión por reducir microplásticos y el escrutinio por la migración de partículas hace que la elección de materiales y la trazabilidad sean prioritarias, como detallan en Reuters.
Desde la óptica de bioeconomía territorial, existe una clara oportunidad: articular cadenas cortas donde materiales residuales locales se valoricen en nuevos ciclos cercanos, reduciendo transporte y reforzando la identidad del producto. Esto exige diagnósticos territoriales, pilotos a escala y colaboración entre productores, transformadores y gestores de residuos. Es interesante ver las reflexiones sobre bioeconomía territorial en McKinsey & Company.
Recomendaciones prácticas para marcas y distribuidores HORECA en 2026
- Priorizar la trazabilidad antes de cualquier claim.
- Evaluar modelos retornables y pilotos locales con socios (bares, hoteles, cooperativas) para medir ahorro y aceptación.
- Simplificar materiales y etiquetado para maximizar reciclabilidad según PPWR (Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases de la Unión Europea) y requisitos nacionales.
- Comunicar con transparencia: datos claros, QR con información de fin de vida y origen territorial.
Conclusión: 2026 es año de ejecutar, no solo planear
Las tendencias 2026 en envases sostenibles muestran que la sostenibilidad pasa de la experimentación a la implementación práctica. Para HORECA y bebidas eso significa adaptar modelos logísticos (retorno, refill), cumplir marcos legales más estrictos y construir narrativas de origen y trazabilidad creíbles.
La bioeconomía territorial —valorizando materiales residuales cerca de su generación— ofrece una vía complementaria para cerrar ciclos y aportar identidad local a las marcas. El reto ahora es convertir pilotos en operaciones repetibles y medibles.